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lunes, 5 de junio de 2023

Historia de una de tantas victimas de trata sometida a una red en Cdmx vio y vivió cosas horribles, pero un hombre la compró en 100 mil pesos y la liberó

Cdmx, junio 05 de 2023.

Pedro Moreno 

* La convencieron de irse a la Cdmx para trabajar pero fue secuestrada y obligada a prostituirse.
* Antes vivió una vida tormentosa desde pequeña.

Berenice nació en el seno de una familia de bajos recursos, siempre tuvo malos tratos y sufrió abandono. Nunca  fue registrada, no tenía credencial de elector. Ante las pocas oportunidades de hacer una carrera y de salir adelante, desde los 10 años de edad comenzó a prostituirse para tener dinero; hasta que llegó a un table dance como menor de edad, ubicado en el norte del país. 

Tenía 15 años, como lo reveló en entrevista con el Youtuber Gusgri, y durante su primera noche, trabajando como bailarina y acompañante logró hacerse de 12 mil pesos, el dinero empezó a llegar. Para entonces ya había tenido una hija, pero la abandonó con su madre para sumergirse en el mundo de las drogas, el alcohol y la fiesta.

Ese fue su lugar seguro durante muchos años. La conocían como "La Colombiana"; pues se hizo pasar como extranjera, precisamente para tener más clientes. Un buen día, alguien le propuso ir a la Ciudad de México para desempeñar el mismo oficio, le dijo que ganaría mucho más dinero porque los clientes son más generosos que en el norte.

A los 18 años de edad, tuvo su segundo hijo, del portero del centro nocturno donde trabajaba, y dos años después tuvo a su tercer hijo, por lo que se decidió ir a la Ciudad de México para ganar más dinero, y dejó al bebé también con su madre.

Pero, se encontró con una vida bastante parecida al infierno desde que pisó la capital del país.

Berenice recuerda que cuando llegó a la central de autobuses con una de sus amigas a la que conoció en el mismo centro nocturno, fue recibida por unos hombres que supuestamente la llevarían hasta el nuevo trabajo, pero en realidad las noquearon, y despertaron desnudas, amagadas y golpeadas en un lugar donde eran vigiladas por un hombre que las insultaban y les dijo que ahora eran de su propiedad.

Al respecto, Berenice reconoce: "Yo sabía que secuestraban gente, pero yo no sabía nada de trata de blancas. La gente hoy en día lo toma como risa, como meme, como si solo pasa en la Rosa de Guadalupe. Llevamos una vida tan desenfrenada que no vemos lo que está sucediendo".

Comenta que ahí comenzaron a prostituirse sin ganar dinero, amenazadas las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Estaban amenazadas no solo con matarlas, sino con matar a sus familias. Estaban encerradas, no podían ni ver la luz del día, y ya no sabían en qué momento del calendario estaban, simplemente trataban de mantenerse vivas.

Refiere que vivieron y vieron cosas horribles. Desde violencia máxima al momento de las sesiones sexuales, hasta prostitución infantil, pues llegaron a escuchar que llevaban niños y niñas también. Dice que decenas de mujeres  pasaron por ese lugar, las cuales estuvieron con ellas durante los años que estuvo en la red de trata.

Posteriormente fueron vendidas a otra banda, pues ya no podían retenerlas ahí, para que las cambiaran a otro sitio.

En ese otro lugar fue donde Berenice conoció a un señor que la visitaba constantemente, pero no quería sexo, sino simplemente platicar con ella. 

Un buen día, esta persona la invitó a cenar, y sus captores le dijeron que se pusiera un vestido elegante, el único que tenía, para ir con el señor, pero le dijeron que la iban a estar vigilando, y si hacía un movimiento indebido, la matarían.

Señala que ese día, la noche siguió hasta la madrugada, y ante su preocupación de haberse tardado mucho para regresar a su "trabajo", sus vigilantes le confesaron que habían pagaron alrededor de 100 mil pesos para sacarla de ese mundo, porque el señor quería convertirla en su esposa, por lo que ya era completamente libre de hacer lo que quisiera.

Berenice quiso seguir con su nueva vida, pero un buen día abrió una página en Facebook, pues no sabía lo que era eso de las redess sociales debido a tantos años encerrada. Se puso un nombre falso, uso el de sus hijos. Más tarde fue contactada por uno de ellos para que se volvieran a reunir, le aseguró que ya sabía que era ella, y que la necesitaba.

Por tal motivo, decidió volver a su pueblo, y el señor que la liberó, en esta ocasión la apoyó, le dio dinero, y se despidieron. 

Berenice comenta que actualmente sabe que el señor que la salvó, está casado y tiene una familia, pero ella le sigue agradeciendo todo lo que él hizo para mantenerla a salvo. 

Al reunirse con su madre, ella le confesó que como no podía con el paquete, terminó regalando a su hija a una tía que no podía tener hijos. Esa determinación de su madre, la decepcionó al grado de volverse a alejar.

Pero, ahora Berenice es parte de diversas fundaciones y de iglesias cristianas que ayudan a mujeres que son víctimas de la misma violencia. Lleva sus historias por todas partes donde puede para crear conciencia y que logren salvarse del mundo de la prostitución.

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